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  • 06/12/2018

    ¿Apego en el deporte? !Si yo no soy su padre¡

    Psicología deportiva

    Hace poco encontré en las redes una carta cuyo titular rezaba lo siguiente: ‘no tuve un padre pero tuve algo más importante, un sensei’ https://www.judonoticias.com/no-tuve-padre-pero-tuve-algo-mas-valioso-un-sensei-2/ .

    El titular llamó mi atención, no sólo por lo emotivo de la noticia, sí no por la naturaleza de la relación que auguraba esta carta. Como psicóloga formada e interesada en relaciones de apego y roles emocionales, pensé: -un entrenador no es un padre. Y este intercambio o sustitución de roles no es justo para ninguna de las partes-. Primero porque un entrenador/a no debería tener la responsabilidad legal, social y emocional de un padre o madre para con un alumno. Segundo porque un niño no debería verse en la situación de necesitar una figura paterna alternativa*.

    Por muy cercana, vital e importante que pueda llegar a ser la relación con un/a entrenador/a, no deja de ser diferente a la que se tiene con un padre o una madre.  Y esto es así por muy fuerte que sea el vínculo y a pesar de las muchas similitudes y funciones que puedan compartir ambos.

    Los entrenadores educan (y mucho), pero no crían.

    Esta diferencia no tiene que por qué indicar nada malo. Al contrario, en muchas ocasiones tiene consecuencias positivas en la conducta del niño y en su aprendizaje. Ejemplo de ello podrían ser los desafíos o ‘irreverencias’ que un adolescente puede llegar a mostrar hacia su figura paterna/materna. Pero que no se le ocurriría repetir con su entrenador, maestro o sensei. Incluso cuando la figura paterna y la de entrenador recaen en la misma persona, si existe una diferenciación de roles, se aprecia un comportamiento diferente según la función que se cumpla en cada momento.

    *Sin embargo la realidad no siempre es justa. A veces no existe una figura paterna o cuidadores suficientes que cubran todas las necesidades del niño. Este es el caso del protagonista de la carta, quien no tuvo padre y la relación con su sensei (entrenador de judo) cubrió los huecos de esta falta. No obstante, no se debe obviar que esta ‘sustitución’ nace de una carencia, que en ningún caso es justa para el niño que creció sin esa figura paterna.

    Dicho esto, y remarcando el papel del deporte en la construcción de la personalidad (García, 1997; García y Ruiz 2016; Hernández y Jiménez, 2016).  No cabe duda lo importante que puede llegar a ser la relación con el entrenador para un deportista. Y viceversa.

    Si eres entrenador o deportista, y has pertenecido al mismo club/equipo durante un largo periodo de tiempo, te harás una idea de lo influyente que puede ser la figura del entrenador en las decisiones vitales de un deportista o lo implicado que puede llegar a estar un entrenador en los acontecimientos que le ocurran a este.

    La transcendencia que puede llegar a tener esta relación para ambos la hacen susceptible de ser una relación de apego. Y como tal será un elemento clave en la construcción de la personalidad de los deportistas.

    Además, cuanto más avanzada es la carrera deportiva más peso tiene esta relación. Llegando a convertirse, en ocasiones, en una relación central sobre la que se organiza el resto (si algo falla en esta relación otros aspectos y relaciones se tambalean).

    No obstante, no hay que olvidar que, aunque todo es susceptible al cambio y a la reparación, las bases de esta (y cualquier) relación se asientan en el comienzo.

    La forma en la que un deportista vive las relaciones con su entrenador y con el deporte, dependerán en gran parte de las experiencias que haya tenido con este y otros entrenadores desde el comienzo de su carrera deportiva. Es decir, de cómo ha vivido el deporte desde la base.

    Es la forma en la que el entrenador de apoya, de enseña, de afronta los fallos y aciertos. La forma de acercarse y calmar al deportista cuando lo necesita, o dejarle espacio para aprender cuando así lo requiere, donde la construcción de un apego seguro entra en juego.

     

    AHORA BIEN, ¿QUÉ ES EL AEPGO?

    ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EN LA RELACIÓN ENTRENADOR-DEPORTISTA?

    El apego es un vínculo afectivo intenso, duradero, de carácter singular entre dos personas que se establece mediante interacciones recíprocas y que tiene como principal función cubrir necesidades físicas y emocionales. Si el vínculo se ha establecido de forma segura, la ausencia de la figura de apego provoca angustia. Por otro lado, su proximidad y accesibilidad otorgan una sensación de protección y seguridad (Bowlby, 1979).

    John Bowlby recoge y conceptualiza por primera vez las bases de la relación de apego en la ‘Teoría del Apego’ (Bowlby, 1980, 1973, 1969). Este y otros autores (Lafuente, 2000; Fonagy, 2004; Hervás, 2000; Main, 1996), enfatizan la importancia de la vinculación de apego en los primeros años de vida en el desarrollo del niño.

    El ser humano no viene al mundo con mecanismos de autorregulación, ni con capacidad de autonomía. Por el contrario, según esta teoría, es esta necesidad y búsqueda de vinculación la que asegura su supervivencia (Bowlby, 1990).  De forma paralela, las relaciones con los demás se convierten en la mayor fuente de conocimiento.

    La figura de apego principal será la encargada, desde un primer momento, de detectar y cubrir las necesidades del niño de forma cercana, coherente, segura... Si esto sucede, el niño, y el futuro adulto, desarrollará sentimientos de autoconfianza, mecanismos de autorregulación, necesidad de sociabilización y será capaz de explorar el mundo con seguridad (Lafuente, 2000).

    De lo contrario, la probabilidad de desarrollar baja autoestima, conductas patológicas, problemas de relación con otros y con el entorno o incluso trastornos de la personalidad, aumentan considerablemente (Soares y Dias, 2007; Camps-Pons, Castillo-Garayoa, Cifre, 2014 Santelices, Guzmán y Garrido, 2011).

    Es cierto que existe una ventana crítica de establecimiento de apego (de 0 a 3-5 años según autor), en la que el cerebro del niño es más plástico y es más fácil establecer conexiones cerebrales. En raras ocasiones, el entrenador será la figura de apego principal. Sin embargo, la capacidad del cerebro de crear y modificar conexiones, y por ende la capacidad de las personas para establecer vínculos de apego se extiende a lo largo de toda la vida (Moneta, 2014).  

    Aunque la relación de apego con los cuidadores principales será la más relevante en la formación de la personalidad del niño. Las vinculaciones que se establezcan con otras figuras de apego se convertirán en factores de riesgo o protección, según se trate de apegos seguros o inseguros.

    Por ello, la capacidad de los entrenadores de dar apego seguro a sus deportistas puede llegar a convertirse en un factor de protección vital para el deportista. Este tipo de relación será la que potencie las cualidades de la persona, la que favorezca el aprendizaje y la que proteja de desarrollar síntomas patológicos (como ansiedad excesiva y miedo a la competición). De lo contrario se puede llegar a confundir apoyo con presión, ‘hacer duro’ con negligencia y ser exigente con sobre-exigir.  Sólo a través del establecimiento de relaciones de apego seguro, la persona no solo podrá rendir al máximo. Si no que será capaz de disfrutar de ese rendimiento.

     

    Dar apego seguro, entendido. Pero...

    ¿EN QUÉ CONSISTE? ¿ QUÉ OTROS TIPOS DE APEGO EXISTEN?

    Todas las relaciones de apego se basan en tres principios

                              CONEXÓN  -   REGULACIÓN  -   EXPLORACIÓN

     

    CONEXIÓN

    Identificar las necesidades físicas y emocionales y cubrirlas de forma adecuada según desarrollo y situación de cada persona.

    Trasmitir empatía y confianza

     

    REGULACIÓN

    Regular los estados emocionales del otro y enseñar a autorregular.

    Trasmitir calma.

     

    EXPLORACIÓN:

    Crear un entorno seguro a la vez que estimulante para que el niño explore y conozca sus límites.

    Vigilar, ser base segura y refugio a salvo cuando ya no se quiera explorar.

     

    Tipos de apego y fallos principales (Delgado, 2004).

     

    APEGO SEGURO

    ✓ CONEXIÓN

    ✓ REGULACIÓN

    ✓ EXPLORACIÓN

     

    APEGO ANSIOSO-PREOCUPADO

    ✓ CONEXIÓN:  A veces demasiado simbiótica

    X REGULACIÓN:  La figura de apego no sabe regular sus estados emocionales ni regular al niño

    X EXPLORACIÓN; Se vive con preocupación y/o ansiedad la exploración del niño. La figura de apego no es base segura

     

    APEGO EVITATIVO-DISTANCIANTE

    X CONEXIÓN: No se conecta con las necesidades propias ni las del niño

    ✓ X REGULACIÓN: ✓ Buenos mecanismos de regulación. X A menudo hiperregulados. No muestran emociones

    ✓ X EXPLORACIÓN: ✓ Se fomenta la exploración y la autonomía.  X Sobre-exigentes, no se admiten los fallos. La figura de apego no es refugio a salvo

     

    APEGO DESORGANIZADO 

    Maltrato/negligencia/Abuso

    X CONEXIÓN Desconexión total con las necesidades del niño.

    X REGULACIÓN La figura de apego es motivo de desrregulación

    X EXPLORACIÓN No se explora de manera adaptativa ni acorde a la edad. Conductas abusivas y patológicas

     

    ¿COMO DAR UN APEGO SEGURO?

    Desde los más pequeños hasta los deportistas adultos viven situaciones emocionales muy intensas durante o debido a la práctica deportiva. Si no, imaginen a un niño con baja tolerancia a la frustración quedando último en los juegos de una clase o siendo incapaz de superar con éxito un ejercicio. O a un deportista senior, jugándose toda la temporada en una competición. A nivel psicológico y emocional, las reacciones de ambos pueden abarcar desde un berrinche hasta un arranque de ira descontrolada. O desde un pequeño gesto de tristeza y ansiedad, hasta un profundo sentimiento de tristeza y una desmotivación total por la práctica deportiva.

    Ante estas situaciones, pero también ante la posible consecución de logros o en momentos en los que hay que ‘apretar un poco las tuercas’ del deportista para aumentar su rendimiento, el entrenador debe preguntarse cómo actúa el en el día a día:

    • ¿Cómo vive él estas situaciones de descontrol emocional?
    • ¿Consigue regularse fácilmente? ¿hay situaciones en las que no?
    • ¿Es capaz de entender y aceptar cómo y cuánto le afecta esto al deportista?
    • ¿Le da la importancia justa o por el contrario quita importancia al asunto (‘no es nada’)?
    • ¿Consigue calmar y acercarse a ese niño/deportista?
    • ¿Ignora su problema hasta que se le pasa solo o su conducta lo altera aún más (‘me enfado con el’) ?
    • Si el entrenador se equivoca, ¿Es capaz de reparar el daño (admitir, explicar, pedir perdón)?
    • ¿Ofrece un entorno seguro a la vez que estimulante en el que se pueda crear, equivocarse y aprender de ello o en general se viven los fallos con mucha angustia?

    En definitiva….

    • ¿Tiene un papel proactivo y 100% beneficioso en la relación con el niño?

    Respondiendo a estas preguntas de la forma más objetiva posible, el entrenador puede hacerse una idea de si está dando a sus alumnos un apego seguro. Si es capaz de autorregularse a sí mismo y a sus alumnos. Así como de entender, aceptar y cubrir las necesidades tan diversas de cada deportista. Y de conseguir que el entrenamiento sea un espacio en el que los deportistas se sientan tan seguros como para equivocarse y aprender de ello, sin que ello suponga una experiencia traumática. Entonces, será muy probable que se esté ofreciendo un apego seguro.

    En la práctica, pese a lo complicado que pueda parecer a veces, más de la mitad de la población ha recibido apego seguro. El ser humano en general, y en relaciones de apego en particular, tiende a repetir los modelos dados. Por lo tanto, pese a pequeños fallos (humanos) que se puedan cometer. El cariño, la paciencia, el sentido común y la auto-revisión (cómo me suelo comportar yo conmigo, con los demás. Pero, sobre todo cómo se han comportado conmigo) serán las herramientas claves en la construcción de apegos seguros en el entorno deportivo.

     

    REFERENCIAS

    Bowlby, J. (1979). The making and breaking of affectional bonds. London: Tavistock.

    Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment. London: Hogarth Press and the Institute of PsychoAnalysis.

    Bowlby, J. (1973). Attachment and Loss, Vol. 2: Separation: Anxiety and Anger. London: Hogarth Press and Institute of Psycho-Analysis.

    Bowlby, J. (1980). Attachment and Loss, Vol. 3: Loss: Sadness and Depression. London: Hogarth Press and Institute of Psycho-Analysis.

    Camps-Pons, S., Castillo-Garayoa, J. y Cifre, I. (2014). Apego y psicopatología en adolescentes y jóvenes que han sufrido maltrato: implicaciones clínicas. Clínica y salud, 25(1), 67-74.

    Delgado, A. (2004). Estado actual de la teoría del apego. Revista de Psiquiatría y Psicología  del Niño y del Adolescente, 4(1), 65-81.

    García, M (1997). Personalidad y deporte. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete, (12), 273-284.

    García, A. y Ruiz R. (2016). La personalidad del deportista: una revisión teórica desde la perspectiva de rasgos/The personality of the athlete: a theoretical review from the perspective of traits. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 1(51).

    Hernández y Jiménez, A. (2016). Personalidad y respuesta psicológica en deportistas. Representación temporal y adaptativa del proceso persona-deporte. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, 1(30), 211-215.

    Moneta, M. (2014). Apego y pérdida: redescubriendo a John Bowlby. Revista chilena de pediatría, 85(3), 265-268.

    Santelices, M., Guzmán, M. y Garrido, L. (2011). Apego y psicopatología: estudio comparativo de los estilos de apego en adultos con y sin sintomatología ansioso-depresiva. Revista Argentina de clínica psicológica, 20(1).

    Soares, I. y Dias, P. (2007). Apego y psicopatología en jóvenes y adultos: contribuciones recientes de la investigación. International Journal of Clinical and Health Psychology, 7 (1), 177-195.


  • 07/11/2018

    10 Beneficios psicológicos de practicar judo

    Judo

    El judo, para mí, lejos de ser sólo un deporte con el que ejercitar cuerpo y mente. Ha resultado ser una forma de ganarme la vida, de aprender a ser, de conocer, de compartir, de enseñar... En definitiva, una forma de vivir la vida.

    Descubre alguno de los muchos beneficios psicológicos que puede ofrecerte en el siguiente enlace. Todos los beneficios son compartidos con la mayoría de deportes, sobre todo os de contacto. Sin embargo, adquirirlos a través del judo hace la experiencia aún más completa y sencilla.

    Mencionaría el autocontrol, la gestión de la frustración, el aumento de la tolerancia al sufrimiento y al dolor como beneficios aún más específicos de este deporte. ¿Y para ti, cuál es el principal beneficio del judo?


  • 01/11/2018

    Los escalones del éxito

    Psicología deportiva

    Si pudiera representar el camino del éxito en una imagen, esta sería sin duda, una escalera.

    Cada uno de los escalones representaría las circunstancias particulares de cada persona. Algunos escalones harán más fácil la subida. Otros, en cambio, serán muy difíciles de superar. 

    Ya sea por el obejtivo en sí, o por las circunstancias de cada persona, el camino de algunos puede ser más corto y sencillo. Otros, en cambio, recorrerán un camino largo y empinado. Repleto de escalones resbaladizos. Puede hasta que falten escalones (como la suerte) o que se pise en falso y se descienda.

    En este post, comenté la importancia de la perseverancia y determinación (GRIT) como factores claves en la consecución del éxito.

    Es en estos momentos de dificultad, cuando las piernas ya no responden o no hay suelo firme que pisar. Justo antes de querer abandonar, el momento en que perseverancia y resiliencia entran en juego. Ambas, serán las aliadas que evitarán una caída mayor. Sujetándonos, ayudando a levantarnos, hacíendonos visibles otros caminos o dándonos herramientas y energía para reparar los rotos.


  • 08/10/2018

    Una cuestión económica

    Deporte, Sociedad y Persona

    ¿Les parecería algo ilógico, incluso ridículo, pensar que un profesional, sea cual sea su profesión, tenga que pagar por trabajar sin recibir ningún tipo de remuneración económica por ello? ¿Y que sólo llegue a percibir un sueldo si está entre los mejores del mundo de su campo? Pues esta es la realidad de todos los deportes minoritarios. (*osea, casi todos los deportes)

    En deportes como el judo, esgrima, natación, gimnasia... no basta con competir en la élite para obtener ayudas y poder centrarte en el deporte sin ningún tipo de preocupación económica. Como mínimo necesitas estar entre los mejores dentro de esta élite.

    Para los que conocen el mundo del deporte minoritario esto les suena. Para los que no, les pongo dos ejemplos muy concretos, y como estos otros miles.

    Mi caso: Llevo años pagándome mis propias concentraciones y salidas. Cuando consigo algún resultado (medalla Internacional o medalla en el Cto. de España) la federación me echa una mano y comienzan las convocatorias (por lo que, por lo menos, no tengo que pagar los mínimo 400 euros que cuesta cada competición internacional). Si tienes suerte, como yo, el club, la familia y algún que otro patrocinador también pueden echarte una mano. En caso contrario, las cosas se ponen aún más difíciles. Consigue un trabajo que te aporte lo suficiente económicamente como para vivir y pagar salidas, pero que te permita faltar semana sí, semana también, por concentraciones y competiciones. De independizarnos, ni hablar. Con suerte en residencias como la Blume o algún otro CAR que lejos de ser una real independencia son residencias de estudiantes, con su estructura y normas. Que están muy bien, pero no es la independencia de la que hablo. 

    El caso del equipo nacional de esgrima: Estando clasificadas para el Campeonato del Mundo, tuvieron que organizar un crowfunding para poder llegar a él. Pues los gastos corrían por su cuenta. 

    Una vez posicionado dentro de los mejores de esa élite (no basta con estar en ella) comienzan a ser un poco más fáciles las cosas (becas ADO, patrocinadores, subvenciones comunitarias...). Esto es así sólo mientras se tengan resultados, ya que un año sin ellos basta para que le retiren al deportista si no todas, casi todas las ayudas y subvenciones que le permitían dedicarse a entrenar. Sobra decir que estas ayudas económicas no le aseguran, sostén económico una vez terminado los años de competición. Por lo que siempre se debe contar con formación y salidas profesionales (lo cual, por diversas razones no me parece mal, ojo). 

    Entiendo que el dinero escasea, que estamos en tiempos de crisis y que hay otras urgencias que atender. Sin embargo, es una pena que la mala gestión de recursos (recursos destinados exclusivamente al deporte) afecte sobre todo al que debería ser el principal beneficiario de estos.

    Como deportista de alto nivel (no de élite), estudiante y trabajadora, agradezco y admiro a todas las empresas y proyectos que ven más allá de las medallas y resultados. Los deportistas son, ante todo, personas. Personas con un amplio rango de facetas que desarollorar


  • 07/10/2018

    Responsabilidad y Compromiso: El contrato Conductual

    Psicología deportiva

    Una de las tareas más difíciles a las que se enfrenta un entrenador, monitor o profesor es conseguir que cada uno de los jóvenes alumnos, adquiera un elevado grado de compromiso con la actividad y con el grupo. El compromiso implica, no sólo no faltar a los entrenamientos y ser participativos, si no cumplir con las normas y respetar los valores morales presentes en dicha actividad.

    Hay que tener en cuenta que en el deporte base, la educación es casi tan (o más) importante que el aprendizaje de destrezas técnicas y motrices. 

    Para este propósito, los contratos conductuales con niños resultan muy efectivos. Tanto para aumentar el compromiso, como para establecer unas normas de comportamiento en la clase. La clave está en hacer partícipes a los niños de la creación de normas, premios y castigos, así como de que sea él mismo el que se comprometa de forma explícita con las normas, que él mismo a creado. 

    En el siguiente enlace se puede encontrar un ejemplo de contrato conductual para niños aplicado a una clase de judo. 


  • 20/09/2018

    Un caos bien organizado

    Psicología deportiva

    Son muchas las ocasiones y las horas que la gente dice ‘estar organizándose’. Esta frase, bien puede referirse a organizarse la próxima hora, semana o el próximo año.

    Tampoco se quedan atrás las sesiones y las famosas ‘tareas para casa’ que los psicólogos (y otros profesionales como coaches o mentores) emplean con sus clientes/pacientes destinadas, principalmente, a ayudar a la persona en cuestión a organizar sus actividades. En definitiva, a organizar su vida.

    La desorganización lleva a perder tiempo, oportunidades, cosas e incluso relaciones. Ahora bien, ¿qué se entiende por organización?

    Según la R.A.E., la organización es ‘la acción de ordenar, de poner las cosas en su lugar.  Si se amplía el concepto de ‘cosas’ a ideas, acciones, proyectos o cualquier otro hecho presente en la vida de una persona. Cuando se habla de organizarse, se habla de encajar los diferentes aspectos de la vida de tal forma que cada uno tenga ‘su lugar’. De esta forma, sabremos dónde, en qué momento y hacia qué dedicar nuestra energía. Pues estará determinado por la en la faceta de nuestra vida que tengamos delante.

    Lo anterior, en la práctica se traduciría a decidir y planificar qué acciones están relacionadas con cada ámbito de nuestra vida. Así como a determinar un tiempo y espacio concreto para dedicarles a estas. Por ejemplo, si una persona organizada está en el trabajo, dedicará la mayor parte del tiempo a acciones que tengan que ver con el trabajo. Por otro lado, en casa su energía se empleará para solventar problemas del hogar o atender relaciones familiares. Por el contrario, si la persona (supongamos que por falta de organización) decide dedicarse al trabajo cuando está cenando con su pareja (algo que a pocas parejas les resultará placentero). Mientras decide, solucionar en el trabajo los problemas inminentes que esto le traerá a su relación. No se nos hace difícil imaginar las dificultades que esta persona tendrá y la gran hace la utilidad de ser organizado.

    Obviamente, esto en la práctica es mucho más complejo. Los problemas de las personas no desaparecen según el ámbito de la vida en el que se encuentre. Pero esta visión, por simplista que parezca, ayuda a entender cómo la organización puede evitar que nos dediquemos en vano a cosas, que en determinados contextos no tienen cabida, ni solución.

    Ahora bien, suponiendo que un mínimo de organización es necesario para afrontar una vida exigente (con numerosas demandas que requieren de mucha dedicación) de forma exitosa y sin que ello nos cueste la salud ¿Qué pasa con todas esas personas caóticas, en apariencia desorganizadas, pero que son capaces de rendir (bien) en la mayoría de los ámbitos de su vida, en llevar a cabo diferentes proyectos y en cumplir con las demandas de una vida más o menos exigente? ¿Resulta, acaso, que este tipo de personas están por encima, de esa necesidad tan humana de organización?

    Es aquí cuando comprendí, que la organización no es sinónimo de orden. El orden es tan sólo una de las patas de la organización. Una pata muy visible, y muy importante. Pero no la única.

    Después de analizar el concepto desde mi experiencia personal y profesional, así como tras recurrir a la literatura que aborda el presente tema (Cladellas, 2008; Claessens, Van Erde, Rutte, y Roe, 2007; Reverón 2015; Salguero, 2003), entendí que la acción de organizar, puede dividirse en otras tres acciones. Las cuales son más o menos independientes entre sí:

    PRIORIZAR: Decidir de qué es urgente y qué es importante. De qué me tengo que encargar primero. En este punto la matriz de Eisenhower, aunque otra vez algo simplista, pues en la vida real los límites se difuminan, resulta extremadamente útil. Esta matriz, divide las tareas/problemas en cuatro, ordenados por orden de prioridad:

    1. Urgente e Importante. Es algo necesario y no puede esperar à HAZLO YA
    2. Urgente, pero algo menos importante. Es necesario hacerlo ya, pero no tan importante como para que tengas que encargarte sí o sí tú de hacerlo. à DELEGA ¿Quién puede hacerlo por ti?
    3. Importante pero no urgente. Debe de hacerse pero no corre prisa à PLANIFICALO PARA LUEGO
    4. No urgente, ni tan importante. ¿Es necesario? à ELIMINALO DE LA LISTA

     

    ORDENAR: En este apartado entran todas las acciones dirigidas a ‘poner las cosas en su lugar’. Puede tratarse de acciones más evidentes (Como el orden físico) o menos (como ordenar nuestras ideas). A continuación, ejemplos concretos de cómo lograr ser efectivos en este punto:

    -Limpieza visual: Tener el espacio despejado y visualmente ordenado.

    -Agendar: organizar en el tiempo, reservar días.

    -Hacer listas: Al plasmar en el papel las acciones podemos tacharlas cuando estén terminadas.                 Eliminándolas también de nuestra mente.

    -Cada cosa en su lugar: En la medida de lo posible, tener un espacio destinado a cada ámbito.   Será más fácil distinguir a qué debemos dedicarnos en cada momento y contar con el     material necesario para cada actividad, en función del espacio en el que estemos.

     

    OPTIMIZAR: Esto es, con los recursos disponibles, encontrar la mejor forma de realizar una actividad. Para ello es imprescindible:

    1. Tener claro el objetivo
    2. Recursos necesarios
    3. Recursos disponibles

    El punto 1. Hace referencia a lo que se quiere conseguir exactamente (meta), pero sobre todo a los pasos intermedios necesarios para conseguirlo (objetivos). Muchas veces, las personas se embarcan en grandes proyectos, con grandes metas muy claras. Pero se les olvida, o no dejan plasmado de forma clara los diferentes objetivos intermedios que deben alcanzar en el camino hacia la meta.

    El punto 2 y 3 hacen referencia a recursos como pueden ser el tiempo, el dinero, el espacio, las personas, los materiales o el conocimiento. Antes de emprender una actividad, o como mínimo en el trascurso de esta, debemos ser conscientes de 1. Los recursos mínimos imprescindibles para llevar a cabo la actividad. La pregunta a responder sería ¿Qué me hace falta? Y 2. Saber cuáles son los recursos reales de los que dispongo y, en caso de no tenerlos, cómo puedo conseguir aquellos que necesito. Respondiendo a preguntas como ¿Qué tengo? ¿Puedo conseguir lo que me falta? En caso afirmativo, ¿Dónde y cómo?

    A pesar de que estas acciones son consideradas independientes. En la tarea de optimizar, por ejemplo, la priorización y el orden resultan tremendamente útiles. Tanto para plantear objetivos, como para conocer de forma pormenorizada los recursos necesarios y disponibles

    Por lo tanto, aunque para una organización ideal, el dominio de las tres habilidades (priorización, orden y optimización) sea necesario. En la vida real pocas veces se dan situaciones ideales. Lo más probable es que la persona no domine todas a la perfección. De hecho, seguramente alguna de las tres sea un punto fuerte de su personalidad, mientras que en otra no se llegue ni al aprobado. Conocer nuestros puntos fuertes para potenciarlos y sacarles partido. Así como nuestros débiles, para intentar trabajarlos o subsanarlos, resulta muy útil a la hora de afrontar cualquier tarea. Especialmente en la organización. Puede que seamos un desastre ordenando nuestra agenda. Pero si disponemos de habilidades de optimización, el poco tiempo del que disponemos (por no tener bien organizada la agenda o no saber eliminar ‘falsas prioridades’), lo aprovecharemos de forma óptima.

     

     

    REREFENCIAS

     

    Claessens, J., Van Erde, W., Rutte, G., y Roe, A. (2007). A review of the time management literature. Personnel Review, 36(2), 255-276.

    Cladellas, R. (2008). La ausencia de gestión de tiempo como factor de riesgo psicosocial en el trabajo. Intangible Capital, 4(4), 237-254. doi: 10.3926/ic.2008.v4n4.p237-254

    Reverón, N. (2015). La gestión del tiempo (Trabajo de fin de grado). Universidad de La laguna, Facultad de economía, empresa y turismo. La Laguna, Tenerife.

    Salguero, A. (2003). Cómo ser eficaz y administrar su tiempo. Ediciones Díaz de Santos.

     


  • 13/09/2018

    Grit. O cuando la perseverancia y la determinación lo son (casi) todo

    Psicología deportiva

    ¿Qué tienen en común las personas exitosas? 

    Esta fue la pregunta por la que la psicóloga Ángela Lee Duckworth, pasó muchos años investigando y analizando la actuación de las personas en una gran variedad de contextos con el objetivo encontrar, si lo hubiera, el factor común de todas aquellas que resultan tener éxito. Independientemente de su ámbito de actuación.

    La respuesta fue bastante clara: el 'Grit'.

    Ni el talento, ni el cociente intelectual, ni la inteligencia social, ni el nivel socioeconómico fueron factores tan relevantes en la consecución del éxito como la determinación y perseverancia.*

    En inglés, el concepto 'grit' hace referencia a la perseverancia de las personas. A la capacidad, prolongada en el tiempo, de mostrar pasión y determinación por una actividad u objetivo a pesar de las adversidades.

    Este, es un concepto íntimamente relacionado con el de resiliencia. Que podría definirse como ‘la capacidad de hacer frente a las adversidades y salir fortalecido de estas’, y que también ha demostrado ser un factor clave en la consecución del éxito.

    Lo anterior, unido a la idea de que nuestra capacidad de aprendizaje no es algo fijo, si no que puede modificarse. Resulta clave a la hora de evitar o gestionar frustraciones y desmotivaciones que acaben en abandono por 'no ser suficientemente bueno/talentoso/inteligente o privilegiado o incluso perseverante. Algo muy común en la práctica deportiva. Pues el camino hacia el dominio de algo tan complejo como el deporte, está lleno de intentos fallidos, errores y actuaciones más bien desafortunadas.

    Pues tanto la perseverancia y como la determinación son susceptibles de aprendizaje. Y los intentos fallidos son, si no la mayor, una de las mayores fuentes de aprendizaje para el cerebro. 

    *Esto no quiere decir que determinadas circunstancias, como un elevado nivel socioeconómico, un alto CI, las habilidades sociales o un talento natural para determinadas destrezas, no puedan funcionar (en ocasiones) como facilitadoras en la consecución de unos obejtivos, en definitiva tener éxito. Sin embargo, ninguno de estos factores resultan tan determinantes, ni mucho menos suficientes, en esta tarea. 

     

    Referencias

    Bretón, S., Zurita, F. y Cepero, M. (2016). La resiliencia como factor determinante en el rendimiento deportivo. Revisión bibliográfica. Revista de Ciencias del Deporte12(2), 79-88. 

    Duckworth, A. (2016). Grit: The power of passion and perseverance. New York, NY: Scribner.

    Duckworth, A. y Gross, J. J. (2014). Self-control and grit: Related but separable determinants of success. Current Directions in Psychological Science23(5), 319-325.

    Hochanadel, A. y Finamore, D. (2015). Fixed and growth mindset In education and how grit helps students persist in the face of adversity. Journal of International Education Research11(1), 47-50.

    Sandín, M. y Sánchez, A. (2015) Resilience and school success of young immigrants, Journal for the Study of Education and Development38(1), 175-211,  DOI: 10.1080/02103702.2015.1009232


  • 11/09/2018

    Ciencia y entrenamiento: Todos los procesos pasan por el cerebro.

    Actividad Físico-Deportiva

    🌐Más allá de la psicología... Estudio de biomecánica (Ringhof S., Stein T., 2018)

    •Entrenar de forma inteligente, eficiente y con métodos basados en la evidencia debería ser el objetivo, cada día más prioritario, de entrenadores, técnicos y deportistas.

    •Todos y cada uno de los procesos y acciones que llevamos a cabo "pasan", de alguna u otra forma por el cerebro. De esta forma,, el entrenamiento comienza y termina en el cerebro.

    •Cada gesto, cada conjunto de movimientos, se verá reflejado en el cerebro motor en forma de patrones. Cuánto más estables sean estos patrones neuromotrices más fácil será activarlos y más difícil será cambiarlos.

    La clave está en construir patrones adecuados y adaptativos. Que sean facilitadores y no obstáculos en el desarollo de destrezas.


  • 08/09/2018

    Soy Psicóloga/o, ¿Puedo ejercer?, ¿De verdad?

    Psicología deportiva

    Como profesional de la psicología, ¿puedes intervenir a una persona que está sufriendo un mal estar emocional o que está pasando por un momento personal delicado?

    Si dispones de las herramientas y competencias adecuadas, la respuesta parecería simple y afirmativa, ¿verdad?  Lamentablemente, La respuesta, (ATENCIÓN SPOILER) no es clara ni simple.  A continuación, con mera intención informativa, relato mi experiencia en la búsqueda de estas respuestas, para que pueda sacarle provecho todo aquel que se encuentre en una situación similar. 

     

    Septiembre, el inicio de un nuevo ciclo. Con él, las terribles (aunque por otra parte, insipiradoras) dudas personales, profesionales y académicas sobre cómo y hacia donde llevar este 'barco viviente' en que se ha convertido, para mí, la práctica de la psicología. 

    Mi afán (¿pequeña obsesión?) por la formación y especialización.  Junto con mi (muy ligera) tendencia al caos y (pequeña) falta de planificación (ya se sabe: en casa de herrero...), me sumergen en estas fechas en una vorágine de cursos, especialidades, másters oficiales, títutulos propios, expertos, baratos, caros, privados, públicos... entre los que pretendo encontrar LA formación ideal. Es decir, aquella que me apetezca, que sea útil y con la que consiga formarme en las corrientes y técnicas que quiero emplear en mi práctica profesional.

    Después de muchas horas sentada frente al ordenador y tras analizar en detalle entre treinta y cincuenta titulaciones, comienzo a estar algo mareada. Primero, porque entiendo que lo que quiero es complejo, ambicioso. Y eso puede generar algo de estrés. Pero se gestiona. Segundo, porque a medida que avanza mi búsqueda algo comienza a hacerme dudar sobre si realmente podré poner en práctica todas estas competencias tan maravillosas que ofrencen los distintos títulos de especialización...

    Como marco de estas dudas, creo necesario explicar que en mi filosofía profesional concibo al deportista de forma íntegra y holísitca. No como una persona que actúa de forma aislada sobre un tatami, tapiz, pista, campo...independientemente del resto de áreas de su vida.

    Pongamos el ejemplo de un deportista que viene a consulta por una ansiedad precompetitva importante. Además resulta tener una personalidad inflexible y autoexigente, un padre exdeportista que genera presión y expectatvias en cuanto a resultados. Y para colmo, podemos sumar a la historia la reciente separación de sus padres ofallecimiento de su abuela. Igual algún profesional cree que puede reducir de forma eficaz la ansiedad del deportista con técnicas de control de ansiedad y regulando expectavias, pero desde mi punto de vista hay varias áreas susceptibles de mejora que facilitarían o harían posible una superación real del problema.

    Ahora bien, suponiendo que cuento con las destrezas, las competencias y la formación adecuada para hacer frente a todas (o alguna) de las áreas que pueden estar afectando negativamente en el deportista. ¿Puedo realmente intervenir en estas áreas? 

    Mi duda se concretó en la siguiente:

    'Sin el Máster General Sanitario... qué puedo y qué no puedo hacer como psicóloga'

    Despúes de informarme en blogs, universidades, el BOE y consultar con profesionales, tenía entre mis manos información difusa y contradictoria. Por ello escribí al Colegio oficial de Psicólogos de Madrid:

    Su respuesta fue la siguiente:

    Estimada colegiada,

    Si usted no está en posesión del Máster en Psicología General Sanitaria y no tiene la habilitación, no puede realizar actividades sanitarias. Esto no significa que no pueda trabajar en un centro sanitario, pero no podrá realizar actividades sanitarias.

    Asimismo,  le informo de que la Psicoterapia, para este Colegio, es una actividad sanitaria, y que el tratamiento de cualquier trastorno exige de la habilitación sanitaria.

    Un saludo.

    Ante este mensaje mis dudas (entre otras) fueron:

    • ¿Qué es ambito sanitario exactamente?
    • ¿No supone que en españa la pscioterapia NO está regulada?
    • Para qué existen los Máster en psicoterapia o intervención clínica si no puedes intervenir?
    • Una intervención psicológica es una terapia?
    • No puedo tratar trastornos, pero qué pasa con las personas con sintomatología sin trastorno? a esas sí?

    Estos mismos me remitieron al departamento de Asesoría legal del COP. Su Respuesta fue:

    Estimada colegiada,

    Salvo que curse el correspondiente Máster universitario en Psicología General Sanitaria no podrá desempeñar actividades sanitarias. Es el Art.2 del RD 1277/2003, de 10 de octubre por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios. el  que la define como:

     

    Conjunto de acciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento o rehabilitación, dirigidas a fomentar, restaurar o mejorar la salud de las personas realizadas por profesionales sanitarios.

     

    Lo esencial de la definición no está en que tipo de actuaciones, acciones que desempeñe, ni siquiera en la  terminología que se utilice para denominar la actuación. Lo determinante es la finalidad: fomentar, restaurar o mejorar la salud de las personas.

     

    Cierto es que, el término salud es indeterminado, impreciso pero la normativa vigente no ha elaborado ninguna relación pormenorizada de que actividades tienen la consideración de sanitarias y cuáles no. Le corresponderá a Ud. justificar que los servicios que preste, o vaya a prestar, no están comprendidos en la definición mencionada.

     

    El ejercicio de la psicología en ámbitos como el deporte, empresas y organizaciones, recursos humanos, judicial, formación, en gran medida en educación y con algunas complicaciones interpretativas en intervención social, podrá desempeñarlas sin haber cursado el MPGS.

     

    Reiterarle que, sin la consideración de profesional sanitario no podrá legalmente afrontar ningún tipo de actuación que vayadirigida a fomentar, restaurar o mejorar la salud.

     

    Lamentamos no poder aportarle más concreción al respecto.

     

     

    “Se trata de una respuesta, con mero valor informativo,  condicionada a la literalidad de la consulta realizada, sin perjuicio de otras interpretaciones igualmente ajustadas a derecho; no puede entenderse en ningún caso como un informe ni un dictamen sobre el objeto consultado.”

    Atentamente.

     

     

    En resumen, Los psicólogos sin el MGS, PIR o Habilitación: 

    • NO podemos intervenir de ninguna forma en la SALUD de las personas.
    • El término salud es impreciso.
    • Podemos trabajar en el ámbito santario (si te contratan), pero NO realizar actividades sanitarias (que afecten a la salud)
    • La psicoterapia realmente no está regulada pero, a ojos del COP, es una actividad sanitaria.

     

    Por otra parte, de la impresión (y así ocurre en la práctica) que los psicólgos con Clínicos y Sanitarios, en cambio, pueden intervenir en áreas específicas sin ningún tipo de cuestión legal. Por ejemplo, realizan intervenciones para mejorar el rendimiento en diversos ámbitos. O intervienen en cuestiones educativas. Independientemente (a nivel legal) de su formación en estos temas.

    Ante estas conclusiones contradictorias y poco resolutivas, mi respuesta es una mezcla de indignación y decepción. Estoy de acuerdo con la necesidad de aclarar qué es psicología y qué no es psicología. Y entiendo que en este ámbito hay mucho intrusismo y profesionales sin ningún aval de calidad de su formación que pueden hacer mucho daño tanto a los pacientes/clientes, como a la psicología.

    Pero el camino que ya hace unos años ha tomado la formación Universitaria Española, no me parece el más adecuado para este obejtivo. Puede que lo que pretenda sea una práctica regulada y profesional de la psicología. Pero lo que consguie, sobre todo, es que muchos estudiantes y psicólogos activos, no puedan formarse y ser profesionales completos o especializados en aquello QUE LES GUSTA Y CREEN, porque se impone una formación que prima la homolagicón y regularización a la calidad.

    Enlaces de Interés

     http://www.copmadrid.org/web/

    http://www.psicologiaprofesional.org/

    https://itacaformacion.es/soy-psicologo-psicoterapeuta/

    https://www.psiky.es/acabar-carrera/psicologia-general-sanitaria/

    https://psicologiaymente.com/psicologia/ejercer-de-psicologo-sin-estar-colegiado


  • 06/09/2018

    Deporte, Mujer y... Black Panther?

    Deporte, Sociedad y Persona

    El caso de Serena Williams, quien tras sólo nueve meses después de dar a luz, vuelve a posicionarse en el top 10 mundial. Y que además está a sólo dos pasos de ganar su 24 Gran Slam, lo que la convertiría en la mejor tenista de todos los tiempos https://as.com/tenis/2018/09/04/us_open/1536079055_082551.html, ha traído a mi mente la imagen satírica que acompaña a este post. En dicha imagen se aprecian, en clave de humor, muchos de los sesgos y tópicos más habituales que contaminan la visión del deporte femenino. 

    Esto vino a mi mente porque tan destacado y mencionado fue este hito deportivo, como lo ha sido su pintoresca (por otro lado, terapéutica) vestimenta.

    https://www.harpersbazaar.com/es/cultura/ocio/a22859499/serena-williams-traje-tutu-us-open-polemica/ 

    Esto, inevitablemente me hizo reflexionar sobre las (no tan) evidentes diferencias en la visibilidad y consideración del deporte femenino respecto al masculino. Pues, desde mi punto de vista, es una visión claramente desigual e injusta. Ya que el deporte masculino sigue estando mejor considerado (y mucho mejor pagado) que el femenino.

    Estas diferencias afectan en mayor o menor medida a todas las disciplinas deportivas y están presentes en todos los niveles de rendimiento. 

    Cierto es, que existe una diferencia física indiscutible que puede hacer del deporte masculino un espectáculo más atractivo que el mismo en versión femenina. A fin de cuentas, bajo las mismas condiciones ellos correrán más, saltarán más, moverán más peso, irán más lejos, etc. Nótese que no ocurre lo mismo con los deportes "estéticos" dónde está situación se invierte. Pues lo estético sigue siendo un ámbito principalmente femenino.

    Sin embargo, no se debe olvidar que la gente quiere, busca y valora lo que los medios ofrecen, y no al revés. Bien lo saben los profesionales de neuromarketing o los comerciales: No consumimos sólo lo que queremos, más bien lo que nos venden, y sobre todo cómo nos lo venden.

    Para los que ven el deporte como un negocio que debe venderse, y lo que vende es lo masculino.  Debo decir, que para llegar al público no siempre se trata de ser "el más" y ser "el mejor’’. Sino de lo que se ha logrado bajo las circunstancias en las que se ha logrado. Y ser mujer, hoy en día, sigue sin ser "una circunstancia" especialmente cómoda o privilegiada en muchos ámbitos. Este hecho, lejos de ser un hándicap, podría ser motivo de impulso y promoción del deporte femenino en los medios. 

    Pero la realidad no es así. Y ya va siendo hora de que esto cambie.

    Los medios de comunicación tienen un papel esencial en la revalorización del deporte femenino. Su responsabilidad parte de las decisiones que dan mayor o menor visibilidad a uno u otro deporte (como ocurre con los deportes minoritarios, en los que se interesaría más gente si existiera una mayor promoción y visibilidad de estos), a uno u otro sexo o enfatiza unas cosas u otras (como airear casos de doping/trampas/agresiones o abusos en el deporte o no darles mayor importancia)

    Los profesionales del mundo del deporte tienen la responsabilidad, a través del lenguaje, el fomento de valores, la psicoeducación y la influencia en los medios de comunicación, de promover la equidad, la inclusión y la visibilización de las mujeres deportistas. Otorgándoles de esta forma, el valor que se merecen. Ni más, ni menos.

    Eso sí, con un poco de (buen) humor todo, siempre, sienta mejor.


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