¿Apego en el deporte? !Si yo no soy su padre¡ - SportUniverse.com: Deportista, entrenador, club… brilla en Internet

06/12/2018

¿Apego en el deporte? !Si yo no soy su padre¡

Psicología deportiva

Hace poco encontré en las redes una carta cuyo titular rezaba lo siguiente: ‘no tuve un padre pero tuve algo más importante, un sensei’ https://www.judonoticias.com/no-tuve-padre-pero-tuve-algo-mas-valioso-un-sensei-2/ .

El titular llamó mi atención, no sólo por lo emotivo de la noticia, sí no por la naturaleza de la relación que auguraba esta carta. Como psicóloga formada e interesada en relaciones de apego y roles emocionales, pensé: -un entrenador no es un padre. Y este intercambio o sustitución de roles no es justo para ninguna de las partes-. Primero porque un entrenador/a no debería tener la responsabilidad legal, social y emocional de un padre o madre para con un alumno. Segundo porque un niño no debería verse en la situación de necesitar una figura paterna alternativa*.

Por muy cercana, vital e importante que pueda llegar a ser la relación con un/a entrenador/a, no deja de ser diferente a la que se tiene con un padre o una madre.  Y esto es así por muy fuerte que sea el vínculo y a pesar de las muchas similitudes y funciones que puedan compartir ambos.

Los entrenadores educan (y mucho), pero no crían.

Esta diferencia no tiene que por qué indicar nada malo. Al contrario, en muchas ocasiones tiene consecuencias positivas en la conducta del niño y en su aprendizaje. Ejemplo de ello podrían ser los desafíos o ‘irreverencias’ que un adolescente puede llegar a mostrar hacia su figura paterna/materna. Pero que no se le ocurriría repetir con su entrenador, maestro o sensei. Incluso cuando la figura paterna y la de entrenador recaen en la misma persona, si existe una diferenciación de roles, se aprecia un comportamiento diferente según la función que se cumpla en cada momento.

*Sin embargo la realidad no siempre es justa. A veces no existe una figura paterna o cuidadores suficientes que cubran todas las necesidades del niño. Este es el caso del protagonista de la carta, quien no tuvo padre y la relación con su sensei (entrenador de judo) cubrió los huecos de esta falta. No obstante, no se debe obviar que esta ‘sustitución’ nace de una carencia, que en ningún caso es justa para el niño que creció sin esa figura paterna.

Dicho esto, y remarcando el papel del deporte en la construcción de la personalidad (García, 1997; García y Ruiz 2016; Hernández y Jiménez, 2016).  No cabe duda lo importante que puede llegar a ser la relación con el entrenador para un deportista. Y viceversa.

Si eres entrenador o deportista, y has pertenecido al mismo club/equipo durante un largo periodo de tiempo, te harás una idea de lo influyente que puede ser la figura del entrenador en las decisiones vitales de un deportista o lo implicado que puede llegar a estar un entrenador en los acontecimientos que le ocurran a este.

La transcendencia que puede llegar a tener esta relación para ambos la hacen susceptible de ser una relación de apego. Y como tal será un elemento clave en la construcción de la personalidad de los deportistas.

Además, cuanto más avanzada es la carrera deportiva más peso tiene esta relación. Llegando a convertirse, en ocasiones, en una relación central sobre la que se organiza el resto (si algo falla en esta relación otros aspectos y relaciones se tambalean).

No obstante, no hay que olvidar que, aunque todo es susceptible al cambio y a la reparación, las bases de esta (y cualquier) relación se asientan en el comienzo.

La forma en la que un deportista vive las relaciones con su entrenador y con el deporte, dependerán en gran parte de las experiencias que haya tenido con este y otros entrenadores desde el comienzo de su carrera deportiva. Es decir, de cómo ha vivido el deporte desde la base.

Es la forma en la que el entrenador de apoya, de enseña, de afronta los fallos y aciertos. La forma de acercarse y calmar al deportista cuando lo necesita, o dejarle espacio para aprender cuando así lo requiere, donde la construcción de un apego seguro entra en juego.

 

AHORA BIEN, ¿QUÉ ES EL AEPGO?

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EN LA RELACIÓN ENTRENADOR-DEPORTISTA?

El apego es un vínculo afectivo intenso, duradero, de carácter singular entre dos personas que se establece mediante interacciones recíprocas y que tiene como principal función cubrir necesidades físicas y emocionales. Si el vínculo se ha establecido de forma segura, la ausencia de la figura de apego provoca angustia. Por otro lado, su proximidad y accesibilidad otorgan una sensación de protección y seguridad (Bowlby, 1979).

John Bowlby recoge y conceptualiza por primera vez las bases de la relación de apego en la ‘Teoría del Apego’ (Bowlby, 1980, 1973, 1969). Este y otros autores (Lafuente, 2000; Fonagy, 2004; Hervás, 2000; Main, 1996), enfatizan la importancia de la vinculación de apego en los primeros años de vida en el desarrollo del niño.

El ser humano no viene al mundo con mecanismos de autorregulación, ni con capacidad de autonomía. Por el contrario, según esta teoría, es esta necesidad y búsqueda de vinculación la que asegura su supervivencia (Bowlby, 1990).  De forma paralela, las relaciones con los demás se convierten en la mayor fuente de conocimiento.

La figura de apego principal será la encargada, desde un primer momento, de detectar y cubrir las necesidades del niño de forma cercana, coherente, segura... Si esto sucede, el niño, y el futuro adulto, desarrollará sentimientos de autoconfianza, mecanismos de autorregulación, necesidad de sociabilización y será capaz de explorar el mundo con seguridad (Lafuente, 2000).

De lo contrario, la probabilidad de desarrollar baja autoestima, conductas patológicas, problemas de relación con otros y con el entorno o incluso trastornos de la personalidad, aumentan considerablemente (Soares y Dias, 2007; Camps-Pons, Castillo-Garayoa, Cifre, 2014 Santelices, Guzmán y Garrido, 2011).

Es cierto que existe una ventana crítica de establecimiento de apego (de 0 a 3-5 años según autor), en la que el cerebro del niño es más plástico y es más fácil establecer conexiones cerebrales. En raras ocasiones, el entrenador será la figura de apego principal. Sin embargo, la capacidad del cerebro de crear y modificar conexiones, y por ende la capacidad de las personas para establecer vínculos de apego se extiende a lo largo de toda la vida (Moneta, 2014).  

Aunque la relación de apego con los cuidadores principales será la más relevante en la formación de la personalidad del niño. Las vinculaciones que se establezcan con otras figuras de apego se convertirán en factores de riesgo o protección, según se trate de apegos seguros o inseguros.

Por ello, la capacidad de los entrenadores de dar apego seguro a sus deportistas puede llegar a convertirse en un factor de protección vital para el deportista. Este tipo de relación será la que potencie las cualidades de la persona, la que favorezca el aprendizaje y la que proteja de desarrollar síntomas patológicos (como ansiedad excesiva y miedo a la competición). De lo contrario se puede llegar a confundir apoyo con presión, ‘hacer duro’ con negligencia y ser exigente con sobre-exigir.  Sólo a través del establecimiento de relaciones de apego seguro, la persona no solo podrá rendir al máximo. Si no que será capaz de disfrutar de ese rendimiento.

 

Dar apego seguro, entendido. Pero...

¿EN QUÉ CONSISTE? ¿ QUÉ OTROS TIPOS DE APEGO EXISTEN?

Todas las relaciones de apego se basan en tres principios

                          CONEXÓN  -   REGULACIÓN  -   EXPLORACIÓN

 

CONEXIÓN

Identificar las necesidades físicas y emocionales y cubrirlas de forma adecuada según desarrollo y situación de cada persona.

Trasmitir empatía y confianza

 

REGULACIÓN

Regular los estados emocionales del otro y enseñar a autorregular.

Trasmitir calma.

 

EXPLORACIÓN:

Crear un entorno seguro a la vez que estimulante para que el niño explore y conozca sus límites.

Vigilar, ser base segura y refugio a salvo cuando ya no se quiera explorar.

 

Tipos de apego y fallos principales (Delgado, 2004).

 

APEGO SEGURO

✓ CONEXIÓN

✓ REGULACIÓN

✓ EXPLORACIÓN

 

APEGO ANSIOSO-PREOCUPADO

✓ CONEXIÓN:  A veces demasiado simbiótica

X REGULACIÓN:  La figura de apego no sabe regular sus estados emocionales ni regular al niño

X EXPLORACIÓN; Se vive con preocupación y/o ansiedad la exploración del niño. La figura de apego no es base segura

 

APEGO EVITATIVO-DISTANCIANTE

X CONEXIÓN: No se conecta con las necesidades propias ni las del niño

✓ X REGULACIÓN: ✓ Buenos mecanismos de regulación. X A menudo hiperregulados. No muestran emociones

✓ X EXPLORACIÓN: ✓ Se fomenta la exploración y la autonomía.  X Sobre-exigentes, no se admiten los fallos. La figura de apego no es refugio a salvo

 

APEGO DESORGANIZADO 

Maltrato/negligencia/Abuso

X CONEXIÓN Desconexión total con las necesidades del niño.

X REGULACIÓN La figura de apego es motivo de desrregulación

X EXPLORACIÓN No se explora de manera adaptativa ni acorde a la edad. Conductas abusivas y patológicas

 

¿COMO DAR UN APEGO SEGURO?

Desde los más pequeños hasta los deportistas adultos viven situaciones emocionales muy intensas durante o debido a la práctica deportiva. Si no, imaginen a un niño con baja tolerancia a la frustración quedando último en los juegos de una clase o siendo incapaz de superar con éxito un ejercicio. O a un deportista senior, jugándose toda la temporada en una competición. A nivel psicológico y emocional, las reacciones de ambos pueden abarcar desde un berrinche hasta un arranque de ira descontrolada. O desde un pequeño gesto de tristeza y ansiedad, hasta un profundo sentimiento de tristeza y una desmotivación total por la práctica deportiva.

Ante estas situaciones, pero también ante la posible consecución de logros o en momentos en los que hay que ‘apretar un poco las tuercas’ del deportista para aumentar su rendimiento, el entrenador debe preguntarse cómo actúa el en el día a día:

  • ¿Cómo vive él estas situaciones de descontrol emocional?
  • ¿Consigue regularse fácilmente? ¿hay situaciones en las que no?
  • ¿Es capaz de entender y aceptar cómo y cuánto le afecta esto al deportista?
  • ¿Le da la importancia justa o por el contrario quita importancia al asunto (‘no es nada’)?
  • ¿Consigue calmar y acercarse a ese niño/deportista?
  • ¿Ignora su problema hasta que se le pasa solo o su conducta lo altera aún más (‘me enfado con el’) ?
  • Si el entrenador se equivoca, ¿Es capaz de reparar el daño (admitir, explicar, pedir perdón)?
  • ¿Ofrece un entorno seguro a la vez que estimulante en el que se pueda crear, equivocarse y aprender de ello o en general se viven los fallos con mucha angustia?

En definitiva….

  • ¿Tiene un papel proactivo y 100% beneficioso en la relación con el niño?

Respondiendo a estas preguntas de la forma más objetiva posible, el entrenador puede hacerse una idea de si está dando a sus alumnos un apego seguro. Si es capaz de autorregularse a sí mismo y a sus alumnos. Así como de entender, aceptar y cubrir las necesidades tan diversas de cada deportista. Y de conseguir que el entrenamiento sea un espacio en el que los deportistas se sientan tan seguros como para equivocarse y aprender de ello, sin que ello suponga una experiencia traumática. Entonces, será muy probable que se esté ofreciendo un apego seguro.

En la práctica, pese a lo complicado que pueda parecer a veces, más de la mitad de la población ha recibido apego seguro. El ser humano en general, y en relaciones de apego en particular, tiende a repetir los modelos dados. Por lo tanto, pese a pequeños fallos (humanos) que se puedan cometer. El cariño, la paciencia, el sentido común y la auto-revisión (cómo me suelo comportar yo conmigo, con los demás. Pero, sobre todo cómo se han comportado conmigo) serán las herramientas claves en la construcción de apegos seguros en el entorno deportivo.

 

REFERENCIAS

Bowlby, J. (1979). The making and breaking of affectional bonds. London: Tavistock.

Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment. London: Hogarth Press and the Institute of PsychoAnalysis.

Bowlby, J. (1973). Attachment and Loss, Vol. 2: Separation: Anxiety and Anger. London: Hogarth Press and Institute of Psycho-Analysis.

Bowlby, J. (1980). Attachment and Loss, Vol. 3: Loss: Sadness and Depression. London: Hogarth Press and Institute of Psycho-Analysis.

Camps-Pons, S., Castillo-Garayoa, J. y Cifre, I. (2014). Apego y psicopatología en adolescentes y jóvenes que han sufrido maltrato: implicaciones clínicas. Clínica y salud, 25(1), 67-74.

Delgado, A. (2004). Estado actual de la teoría del apego. Revista de Psiquiatría y Psicología  del Niño y del Adolescente, 4(1), 65-81.

García, M (1997). Personalidad y deporte. Ensayos: Revista de la Facultad de Educación de Albacete, (12), 273-284.

García, A. y Ruiz R. (2016). La personalidad del deportista: una revisión teórica desde la perspectiva de rasgos/The personality of the athlete: a theoretical review from the perspective of traits. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, 1(51).

Hernández y Jiménez, A. (2016). Personalidad y respuesta psicológica en deportistas. Representación temporal y adaptativa del proceso persona-deporte. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación, 1(30), 211-215.

Moneta, M. (2014). Apego y pérdida: redescubriendo a John Bowlby. Revista chilena de pediatría, 85(3), 265-268.

Santelices, M., Guzmán, M. y Garrido, L. (2011). Apego y psicopatología: estudio comparativo de los estilos de apego en adultos con y sin sintomatología ansioso-depresiva. Revista Argentina de clínica psicológica, 20(1).

Soares, I. y Dias, P. (2007). Apego y psicopatología en jóvenes y adultos: contribuciones recientes de la investigación. International Journal of Clinical and Health Psychology, 7 (1), 177-195.

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